NOLITE TE BASTERDES CARBORUNDORUM.

“No dejes que los bastardos te jodan”, un mantra para la resiliencia y la supervivencia. (Atención puede contener spoilers).

Siempre he sido un niño un poco rarito en cuanto a gustos cinematográficos ya en la infancia he gustado de pelis que han representado mundos distópicos como Fahrenheit 451, La fuga de Logan, El planeta de los simios, Westword (Almas de metal) o 1984. No sé si me gustaba evadirme de la gris sociedad del tardofranquismo y los primeros años de democracia o quizás imaginar que otros mundos eran posibles, el caso es que me aficioné a este tipo de películas que desde entonces veo. La última que sumé a este grupo de mundos distópicos ha sido la tenebrosa serie “El cuento de la criada” (The Handmaid’s Tale) basada en el libro de Margaret Atwood que reúne todos los miedos y temores que más me oprimen y preocupan en la actualidad. Un mundo totalitario, antihumano y tan tristemente parecido a la realidad.

El mundo antiutópico propuesto por la autora de la novela para un hipotético EE.UU. es simplemente aterrador y no sólo posible, sino que, con encender la televisión y ver la noticias, podemos ver situaciones reales en la actualidad en diferentes puntos del planeta que igualan o superan lo que la serie muestra. Mundos que subyugan a las mujeres y las convierten en bellos objetos decorativos o en herramientas en pro de la reproducción, donde se asesina a los homosexuales por improductivos y degenerados. Donde el fascismo y el nazismo convierten al amor en algo indeseable y donde dios y la religión son la herramienta y excusa para controlar a la población, donde se masacra y denigra la libertad humana, donde todos se vigilan y la amistad es casi inexistente.

Lo más preocupante y lo que más miedo da es que la autora no habla en su obra de nada que no haya pasado o esté pasando… esto es lo más aterrador, saber que todo es tan verosímil y posible. Un mundo donde una serie de supremacistas se creen en el derecho y en la obligación de salvar al mundo y preservar el linaje humano, heredero de la intervención divina, ¿pero salvar al mundo de quién y para qué? Yo preferiría vivir en un mundo condenado a la extinción, pero libre, que en un mundo donde es imposible expresar en libertad la propia opinión, sustituir un mundo imperfecto por otro reglado y tan bellamente fotografiado en la serie, la crueldad está rodeada de belleza y de una sencillez que la hace aún más dura.

Un mundo en el que los y las supervivientes son dominadores neomachistas y las dominadas mujeres supervivientes dotadas sin duda de mecanismos resilientes que han permitido que puedan soportar tan duras condiciones de vida y ser tratadas como esclavas sexuales.

Tristemente vemos como se cuelgan o tiran desde la azotea a los homosexuales en Siria e Irak por parte del estado islámico o como tratan a las mujeres como objetos útiles para la reproducción y aumentar así el número de creyentes, como se destruye la cultura y se mata al que disiente.

No puedo dejar de recordar los versos de Martín Niemöller del poema “Cuando los nazis vinieron por los comunistas”, que tratan acerca de las consecuencias de no ofrecer resistencia a las tiranías desde el inicio.

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,

guardé silencio,

porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio,

porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté,

porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,

no protesté,

porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,

no había nadie más que pudiera protestar.

 

La serie duele porque se siente el argumento próximo, no como una distopía lejana, la distopía no está situada en mundos lejanos, futuros e imposibles… se encuentra en nuestro propio mundo y lo que sucede nos podría pasar a nosotras y nosotros, por eso resulta todavía más inquietante, porque es perfectamente creíble.

Lo contado es realidad para muchas mujeres y homosexuales en el mundo que ven vulnerados sus derechos civiles, políticos y sexuales en resumen los derechos humanos de muchas mujeres son consideradas sólo como procreadoras, sin libertad de movimientos o sometidas a mutilación sexual o de muchos homosexuales exhibidos en público y azotados como monos de feria, por simplemente amar distinto; las dictaduras misóginas se caracterizan por prohibir el maquillaje o la forma de vestirse, pero quizá lo más importante es que también prohíben estudiar, leer, trabajar… Hace unos días compartí en redes el triste asesinato en la horca de un joven en Irán que fue detenido con 15 años y del cual Amnistía Internacional consideraba que su juicio fue “flagrantemente injusto” y basado en “confesiones” extraídas mediante tortura.

Lo aterrador es que no sabemos si podría convertirse en nuestro futuro pues los episodios que se suceden en todo el mundo o la tibieza del jefe de la nación más poderosa del mundo al referirse a los supremacistas blancos como simples “malotes” es lo horripilante. Los retrocesos en cuanto a derechos se están produciendo en muchos países y no sólo en dictaduras políticas enloquecidas como la norcoreana, sino que están presentes en países más cercanos como Chechenia y Rusia.

La cuestión es saber cuántos saldríamos a la calle para enfrentarnos a una situación como la narrada en la serie o en el libro ¿cuántos hombres heterosexuales saldrían a la calle a jugarse la vida por los derechos de las mujeres y los maricas? Lo que entristece es que la carencia de derechos de muchas personas no es vivida con dolor por muchos hombres y unas tantas mujeres ¿Qué papel debe jugar el Trabajo Social en este sentido? Sin duda, no es fácil responder a esta pregunta… Como profesionales del Trabajo Social nos debemos a nuestro código deontológico y a la salvaguarda de los Derechos Humanos, pero como seres humanos no estamos libres de prejuicios y de miedos… ¿Nos proporciona el Trabajo Social suficientes herramientas como para enfrentarnos a situaciones límite como éstas?

El amor e incluso el sexo se convierten en la tabla de salvación para June que incluso mantiene una relación con el opresor y que junto a otros mecanismos resilientes la convierten en una auténtica superviviente y en una miembro de la resistencia. Entre los factores externos que actúan reduciendo la probabilidad de daños de la protagonista están el apoyo recibido por alguna de sus compañeras (el reconocimiento como grupo y su integración social en éste) así como el descubrimiento del dolor y anhelo por la búsqueda de su hija y la de otras muchas criadas, a pesar de las reservas y la dificultad de confiar en otros, pueden reconocerse apoyos en algunos miembros del servicio de la casa (incluso del “ojo” del opresor) pero son los atributos internos de la protagonista como la autoestima, la seguridad, la confianza en sí misma y su facilidad para comunicarse y ser empática incluso con los abusadores, los que la salvan del calvario y la esclavitud mental, que no física.

Reflexiones, emociones y análisis de “Sed de Piel ¿feminizar el futuro?” de Manuel Lucas Matheu.

El autor hace un concienzudo y magnifico recorrido por la DIVERSIDAD (en mayúsculas) en nuestro planeta, que pretende evidenciar lo absurdo de las discusiones dicotomizantes y la imposibilidad de establecer límites claros entre los determinantes genéticos, biológicos, ambientales y culturales íntimamente relacionados y hasta simbióticos en muchos casos.
Lucas comienza su libro “Sed de Piel. ¿Feminizar el futuro?” con la aseveración entorno al fracaso del sistema comunista y posiblemente del sistema neoliberal, pero ¿ha fracasado realmente el sistema neoliberal?, ¿ha fracasado la globalización productora de un capitalismo salvaje?, ¿ha fracasado el capitalismo con Trump como presidente de EEUU o con Rajoy como presidente de España?, ¿ha fracasado el modelo plusagresivo, insolidario y con exceso de testosterona propios del sistema capitalista machista? En mi opinión la respuesta a todas estas preguntas es NO, pero también es cierto que un gran número de la población mundial de diferentes ideologías (grupos ecologistas, feministas, anticapitalistas, movimientos de liberación LGTBIQ, antisistema, etc.) parecen conscientes del sistema que nos controla y hacen todo lo posible para proponer y promover cambios, pero quizá estos cambios se estén demorando más de los que muchxs quisiéramos. ¿Podríamos hablar entonces de un gigante todopoderoso con los pies de barro?… ¡¡quizá…!! Hace poco hemos visto como los movimientos contrarios al TTIP han conseguido paralizar en Europa la firma de este acuerdo y como desde el poder se han modificado algunos postulados.

El libro nos muestra las claves del proceso de sexuación humano a través de un completo buceo filogenético de mucha utilidad frente al androcentrismo y antropocentrismo que finalmente nos muestra que la sexualidad humana transcendió lo procreativo convirtiéndose en un elemento de comunicación, para ello la mujer ha sido la gran protagonista de esta revolución sexual igualitaria con la desaparición del celo, pasando a una inducción neurológica y hormonal igualándose a la del macho.
El estudio también bucea en las diferencias culturales en cuanto a las conductas sexuales para cuestionarse ¿cuáles son los determinantes en la construcción de los diferentes modelos de moral sexual? Y esto ¿qué transcendencia tiene en el presente y el futuro de nuestra cultura? Que son las preguntas de las que Lucas parte para iniciar este interesante viaje “cosmo-bio-cultural”. Hasta el momento el hecho sexual humano había sido analizado desde una perspectiva dicotomizante, “lo biológico” vs “lo cultural” y es mediante la exploración de la escala filogenética y el estudio de las claves antropológicas y transculturales como puede comprenderse la sexualidad como “un hecho multidimensional, complejo y peninsular, esto es, unido a la vida y dentro del cosmos”. Lucas establece la diversidad como el hecho “más fascinante del estudio de la evolución filogenética ya que cualquier intento de generalización va a encontrarse con algún ejemplo que lo contradiga”.

Lucas establece un debate sobre la teoría hidráulica de la energía libidinal a través del estudio de diferentes autores y abre un interesante interrogante. ¿cuál es la relación entre la violencia y la represión de la libido? Para lo cual resulta imprescindible el estudio de las diferentes culturas de sociedades primitivas, terminando con una excepcional conclusión que comparto y la haré formar parte de mi acervo y saberes “Cuando el individuo no puede acariciar, golpea; cuando no puede hacer el amor, viola; cuando se siente rechazado y no puede comunicarse con los demás, agrede; en suma, cuando no puede amar, hace la guerra.”
Entre las conclusiones alcanzadas, Lucas destaca la influencia de los determinantes sociobiológicos en la construcción del modelo de moral sexual de cada cultura. Las culturas implantadas en ecosistemas no aislantes presentan características comunes, a saber: una mayor agresividad con un papel de la mujer secundario y su sexualidad estaba muy reprimida; que se diferencian de las culturas implantadas en ecosistemas aislantes donde lo femenino tiene una presencia importante y el grado de agresividad es muy bajo. Lo cual parece responder a la pregunta si ¿Los sistemas matrilineales son más felices? y si ¿satisfacer la sed de piel hace a los pueblos más felices? Tras la lectura la respuesta parece mostrarse más clara, así entre los Na (una isla matrilineal en el desierto patriarcal de china) la solidaridad está más presente. Las excepciones en un planeta dominado por el heteropatriarcado me llenan de esperanza y que aun en pleno siglo XXI, las mujeres de la etnia ‘Mosuo’, dueñas y señoras de las tierras, van pasando su nombre y patrimonio de madres a hijas encargándose del bienestar de la familia y preservando la tradición matriarcal para las generaciones futuras.

Los estudios de Kinsey han tenido una importante influencia en la población americana y por extensión en toda la cultura occidental y con Masters y Johnson comienza lo que se ha dado en llamar la Revolución sexual. Es así como empiezan a reinterpretarse de otro modo el marxismo, el cristianismo y hasta las teorías del Freud, pero en esta revolución han influido otros movimientos “contraculturales” como el movimiento Hippie y el Mayo del 68 francés que han sido origen de movimientos liberalizadores de minorías reprimidas (negros, homosexuales, ecologistas, etc.). Hemos alcanzado así un nuevo concepto de placer más dignificado dando paso de la sexofobia a la orgasmomanía.
Será de interés estudiar en una próxima entrada como la revolución sexual, la Educastración sexual mediante la sexofobia cultural nos han conducido a través del procreativismo y la imposición de modelos estéticos al momento actual.

 

Segunda parte. Reflexiones, emociones y análisis de “Sed de Piel ¿feminizar el futuro?” de Manuel Lucas Matheu.

Como vimos en la entrada anterior el reconocimiento de la diversidad sexual humana no es sólo la constatación de la realidad visible que nos rodea para ello el buceo filogenético resulta de utilidad frente al androcentrismo y antropocentrismo que nos muestra que la sexualidad humana transcendió lo procreativo convirtiéndose en un elemento de comunicación donde la mujer ha sido la gran protagonista.
Tras la revolución sexual el modelo de comportamiento sexual sigue siendo procreativista y se pasa de una normatividad prohibitiva a una normatividad permisiva, esto es que se califican las conductas como sanas o enfermas (orden médico), como punibles o no (orden jurídico) y como buenas o malas (orden ético). De este modo se pueden legitimar o descalificar, hacer aceptables o rechazables los comportamientos y aunque quizá la religión aun tenga un importante peso, el hecho sexual es calificado como “normal o desviado” ¿Desviado de dónde? La sexofobia ha producido una tabuización de la sexualidad promoviendo códigos legales y morales restrictivas. El puritanismo sigue un camino imparable haciendo cada vez más presente elaborando leyes y normas contra todas las formas de relación sexual no procreativas. El puritanismo presente hoy, por ejemplo, en el movimiento tea party y muchos movimientos religiosos en EEUU y en nuestro país con el Foro Español de la Familia que es una plataforma civil y no confesional (con una muy evidente raíz en el Opus Dei), altavoz e instrumento de la más reaccionaria iglesia católica española lucha para tener una mayor presencia social en España y con proyección internacional para la protección de los valores cristianos entorno a los que se constituye la única y verdadera familia.

Para Lucas la sexofobia cultural actúa mediante la educastración sexual con mensajes negativos y restricciones que crean una coraza caracterial, que protege el interior del entorno. La expresión del deseo y de las emociones está limitada y autolimitada, convirtiéndose en una especie de “armarización”, literal en muchas personas LGTBI y encubridora del hombre tierno (pero heterosexual) frente al macho, que es el único modelo de hombre posible. En estos casos dejar emerger la energía libidinal encontrará dificultades y bloqueos y finalmente infelicidad. Está tan coartado el contacto humano, la satisfacción de la sed de piel, (especialmente entre varones heterosexuales) que genera dificultades, miedos y desconfianzas y el saludo entre dos machos “alfa” evita el contacto y el afecto, a través de un abrazo con palmadas, que ni es abrazo ni supone ningún contacto, esta falta de acercamiento es casi inexistente entre las mujeres, mucho más libres para evidenciar sus afectos y satisfacer sus necesidades de contacto, comparto con el autor que esta “minusvalidez comunicativa, está fraguada a través de los años y de las improntas educativas.”
El procreativismo también ha limitado el potencial comunicativo en nuestra sociedad a edades y condiciones procreativas dejando fuera a niños y ancianos. Se ha reducido el acto sexual al coito y todas las demás formas de contacto son prohibidas, obviadas y si son aceptadas se usan de forma accesoria con un fin… “el coito”. Por supuesto que los vínculos sexuales que no suponen la procreación son directamente rechazados. Me cuestiono si esta visión sobre las parejas homosexuales está siendo modificada a la vez que la sociedad empieza a percibir a estas nuevas familias como capacitadas para la crianza de apego y para la constitución de nuevos modelos familiares que tan poco se diferencian del modelo tradicional de familia salvo que están constituidos por dos hombres o dos mujeres.
Destacar también la mirada sobre los modelos estéticos dominantes en los que el autor incluye la estética física, intelectual y social. Estos modelos estéticos son más estrictos con la mujer y aunque parecen estar igualándose lo están haciendo es un sentido esclavizador en lugar de liberador de la imposición social, publicitaria y comercial que parece perseguirse. Estos modelos estéticos están ligados al carácter procreativista impuestos, dejando a las personas mayores como antítesis de lo estéticamente bello, surge así el edadismo, que empieza a estar presente en la literatura científica, como hecho discriminatorio hacia las personas mayores.
El culto por la delgadez y la obsesión antigrasa, está reforzada y argumentada no sólo en cuestiones estéticas sino también mediante un argumentario sanitario. Pero quizá el estereotipo que más me preocupa es el referido por Lucas como la Estética intelectual a través del cual una persona inteligente puede compensar su fealdad y una persona “simple mentalmente” puede compensarlo a través de la belleza (a través del clásico mito de la “rubia tonta” por ejemplo) que se nos muestra en muchos programas de la llamada telebasura (Mujeres, hombres y viceversa; Gran hermano; Supervivientes, etc.) donde los ideales de belleza de hombres y mujeres que promocionan son personas con poca educación, formación y valores. Estos modelos parecen convivir con los que el autor menciona en su obra (el deseado guapo e inteligente, o el de posición social y económica), del cual parece haberse hecho un compendio en la tan afamada 50 sombras de Grey, en la que un macho alfa, machista, guapo, inteligente con posición social y rico es promovido entre millones de mujeres como el ideal de belleza masculina.

Se hace mención al origen y papel de los celos y la posesión sobre el otro en relación a la crianza de apego, a la proximidad y satisfacción de piel por parte del niño, así como su influencia en las improntas sobre la libido reforzadas culturalmente por una moral monogámica y matrimonialista, con obsesión en el control y evitación de la infidelidad que no son sino origen de miedos, frustraciones, en definitiva, de celos. Estas relaciones son sin duda castrantes y evitadoras de otras posibilidades comunicativas que pueden mejorar el crecimiento personal y por ende el de la pareja (si así ha sido constituida). No deja de resultar sorprendente como la comunidad homosexual en nuestro país ha sido ferviente defensora del matrimonio para personas del mismo sexo (que si bien ha supuesto un reconocimiento de igualdad de derechos) también ha supuesto la imposición de un modelo monogámico y de fidelidad también entre las parejas de igual sexo a semejanza de las virtudes y defectos del matrimonio heterosexual.
En cuanto al análisis que se hace del deseo y la homofobia comparto con el autor su visión sobre la segregación del deseo en dos vertientes, las relaciones homosexuales y heterosexuales como polos opuestos del deseo humano, cuando los estudios de Kinsey vinieron a demostrar el continuum del deseo en las relaciones, completamente opuesto a la visión dicotomizante propuesta desde nuestra moral. Para Kinsey “Es un fundamento de la taxonomía en que la naturaleza raramente se enfrenta con categorías separadas… El mundo vivo es continuo en cada uno de sus aspectos.”
La satisfacción del deseo y la comunicación en el Siglo XXI ha pasado de la relación directa e interpersonal a la comunicación virtual y digital, para lo cual están surgiendo multitud de aplicaciones para teléfonos inteligentes que proporcionan el contacto con otras personas así como lo hacen las redes sociales e internet que parece estar provocando una búsqueda compulsiva de satisfacción inmediata y en cierta medida una pornoadicción, parecen no existir datos concluyentes pero según algunas investigaciones tan sólo un 4% de sitios y un 14% de las búsquedas están “dedicados al sexo”, por contra un estudio realizado en 2010 por Optenet, indicaba que el 37% de Internet estaba dedicado a la pornografía. Hoy en día estar presente en el mundo es estar presente en la red, y muchos jóvenes no consideran que “existen” para sus iguales hasta que no se visibilizan en una pantalla, ¿Dónde nos llevará la superficialidad del “selfie”? Este modelo se acrecenta con la imagen distorsionada que se proporciona desde la televisión, imágenes estereotipadas y deformadas de la realidad, proporcionando modelos, en mi opinión indeseables, la comercialización y mercantilización de la telerrealidad no tiene otro objetivo que la de crear espacios televisivos para hacer publicidad y “vender” productos.
Me contraria que no siendo una cultura aislada por el ecosistema, nuestra cultura tenga todas las características de éstas, entiendo que nuestra cultura tiene una raíz muy importante en aquellas primeras tribus judías, pero me gustaría que hubiese mayores coincidencias con las sociedades pacíficas y sexualmente relajadas, con las sociedades en las que la mujer tiene un papel más importante por ello estoy completamente convencido que es necesario feminizar el futuro y disminuir el grado de represión sexual, eliminando la agresividad de nuestra sociedad y para ello la educación juega un peso específico de primer orden. Los hombres han de aprender a aceptar su parte femenina, a reivindicarla y sentirse orgullosos de ella.

Una mirada sobre las obsesiones. Análisis de “Historia Del Ojo” de George Bataille. Parte dos.

En la entrada anterior en la que hacía un análisis sobre el relato de Bataille “Historia del Ojo” terminaba recordando la importancia del ejercicio de la empatía con el cliente/usuario desde una posición congruente del profesional y para finalizar la triada que nos propone Rogers sería necesaria la aceptación incondicional de nuestro cliente. Esta actitud nos facilitará la interacción terapéutica desde un sentimiento de consideración y reconocimiento del usuario, independientemente de las actitudes, sentimientos o acciones que este pueda manifestar, especialmente si están referidas a un aspecto tan íntimo como su sexualidad.

La aceptación incondicional requiere de una escucha activa, proporcionar un trato personalizado, evitando juicios de valor sobre lo verbalizado por el cliente sexológico que junto con la empatía y la autenticidad del terapeuta contribuirán al éxito del asesoramiento.

Pero no siempre es posible y reconociendo nuestras limitaciones como decía en la entrada anterior, hay que respetar el rechazo y/o la objeción de conciencia por parte de algunos profesionales, pues todos somos humanos y este sentimiento de repulsión es tan humano como los demás. Desde el reconocimiento de nuestras limitaciones, es desde donde puede realizarse una mejor labor técnica y una mejor intervención, es necesario el respeto de los Principios Básicos de las Personas (usuarias), la Dignidad, la Libertad y la Igualdad. La aceptación de la persona en cuanto tal con sus singularidades y diferencias y la ausencia de juicios de valor sobre la persona, así como sobre sus recursos, motivaciones y necesidades frente a los cuales puede producirse un conflicto ético y que el profesional deberá respetar.

Si bien es cierto que de este modo puede verse fracturada la relación cliente/profesional, relación en la que se establece un vínculo en la que ambas partes vierten sus necesidades; se hace necesario que el profesional siempre mantenga esta relación en el ámbito profesional, para así prestar de mejor modo y de forma más ética sus servicios profesionales. Razón de más que proceda a la derivación si el profesional ve superados sus límites morales.

En resumen, las conductas sexuales y sentimentales necesitan ser socializadas, en inicio es la familia o los pares quienes realizan esta socialización, donde también tienen un importante papel los medios de comunicación. Esta transmisión está relacionada con aspectos biológicos, psicológicos y sociales que implicarán emociones, sentimientos y conductas sexuales. El problema es que la transmisión de esta información no es siempre la adecuada y se hace necesario que en este proceso de información y formación se tenga en cuenta la expresión de los sentimientos y expectativas y por supuesto sería necesaria una adecuada educación sexual ejercida de un modo transversal.

El asesoramiento de los personajes de Bataille es ciertamente muy complejo, pues la deriva de sus sexualidades los hace difíciles de tratar y asesorar, pero en cualquier caso el primer paso sería hacerles reconocer su situación, evidenciar su falta de empatía con los demás que han sido convertidos en simples objetos de sus deseos.

Se requiere, por tanto, una educación (o reeducación) sexual que ayude a las personas a hacerse conscientes del uso del sexo como estrategia para el afrontamiento de otros problemas o conflictos, en definitiva, para la resolución de otros conflictos y que esta estrategia puede no ser la adecuada para el mejor desenlace de estos problemas. Deben adquirirse nuevas competencias para el afrontamiento más apropiado sin el sometimiento y vulneración de los derechos de otras personas y mucho menos de la realización de ilícitos sobre éstas.

La ruptura del vínculo con el cliente, no lo deja desprotegido y evita anteponer (en casos tan flagrantes) la relación con el cliente a la defensa de terceros. ¿Es lícito que el asesinato, la violación y la tortura formen parte de las prácticas sexuales? La respuesta parece obvia, por tanto, la libertad sexual debe tener unos límites. La cuestión no puede ser el respeto absoluto a todas las conductas del cliente, la norma social que nos hemos dado debe respetar unos mínimos éticos que nos hemos propuesto como sociedad y que podríamos encuadrar dentro del respeto a los Derechos Humanos.

Los individuos sometidos a terapia y reeducación deben ser capaces de transformar su realidad y superar situaciones conflictivas que no les permitan vivencias positivas, mejorando sus capacidades y sistemas de valores asociados a la conducta sexual, pudiendo alcanzar así una vida sexual más sana y satisfactoria, a la vez que más consciente y responsable.

 

 

 

 

Una mirada sobre las obsesiones. Análisis de “Historia Del Ojo” de George Bataille.

“Historia del ojo” es un relato perturbador de la literatura erótica surrealista donde confluyen las esencias de la obsesión del autor por la muerte y la fe, donde se evidencia su angustia frente a todo lo sexual y que se configura entorno a un relato que aturde los sentidos y sobrecoge el alma. ¿Pero éste no es acaso el sentido del surrealismo?

Los surrealistas descubrieron que tenían que cambiar primero la mirada, reinventar el modo de ver el mundo y el punto desde donde se observa éste. Por eso cegaron la mirada externa, para poder acceder a la visión de lo íntimo y explorar el subconsciente descubierto por las teorías del psicoanálisis de Freud. Historia del ojo es la narración surrealista de las obsesiones sexuales más oscuras de Bataille. La primera parte es descaradamente irreverente y placentera, en tanto que el final es macabro y confunde los sentidos…Pero, el surrealismo es así, ¿No?  Perturbador como en “Un chien andalou” de Buñuel y Dalí, donde la turbación surrealista es llevada a su culmen y con una claridad brutal en la escena en la que sajando aquel ojo… horripila y sobrecoge al espectador.

La obsesión por el ojo no es única y exclusiva de Bataille, por el contrario, es común entre los surrealistas, aunque en el caso de Bataille si puede haber tenido un diferente origen, relaciona las imágenes que de un modo inconsciente y automático evocan el ojo, el huevo, el sol, los testículos del toro, con toda la carga de connotaciones ancestrales y con la mitología que esconden estos símbolos, descubriéndonoslos a través de la mirada erótica y obsesiva de Simone.

Es la mirada el origen del interés surrealista por los ojos, es más, por el ojo, en singular; por su rara perfección, por su limpieza y belleza, por sus coloraciones y matices expresivos, por su capacidad de comunicación (no digamos por su capacidad de comunicación sexual…), las miradas severas y reprendedoras, las miradas inocentes, las miradas sucias y obscenas, las miradas limpias y claras…

El ojo de dios que todo lo ve, el ojo… ha estado presente en toda la mitología, religiones e historia humana y su ausencia (la ceguera del padre de Bataille) es lo que le provoca estas ensoñaciones entorno al ojo que él traduce desde la libido en las imágenes subversivas de Simone, con una mirada libre de censuras y represión. Mostrando desde una ensoñación del subconsciente las escenas que transforma en pesadillas, superando las morbosas y sexualmente bellas para adentrarse en su metafísica y en su sentido interno, mostrando la muerte y el ojo como oscuro objeto del placer.

La joven Simone transgrede sin pudor en todos sus actos cualquier norma de comportamiento sexual admitido, ella es la encarnación del Deseo inconsciente y la transgresora de los tabús y normas sociales y religiosas, del pecado, del sacrilegio y de lo prohibido, para alcanzar el placer que representa la mayor transgresión religiosa, pues convierte el cuerpo en objetos de su placer (el cuerpo del cura y el cuerpo de Cristo) y no de la reproducción como mandato divino, por esto, el placer debe castigarse con la muerte, asimilando la muerte de Marcela y del cura con el máximo goce para ella… En lo sexual, Simone se muestra ávida de todo lo que violente el orden establecido convirtiéndose en un momento en sugerentes imágenes de todo aquello ligado a la sexualidad más profunda. Simone es el surrealismo y mediante el orgasmo busca alcanzar la luz, convertirse en luz liberadora.

“Historia del ojo” es la narración sobrecogedora de las obsesiones más ocultas y no menos surrealistas, un recorrido por los objetos más simbólicos de las obsesiones y perversiones del autor. Desde el relato se hace una sucesión de ellas, sirviéndose del bondage, el fetichismo, la lluvia dorada, los tríos y orgias, del voyerismo, la salofilia, la sitofilia para finalizar con la necrofilia… haciendo de los olores y sabores la evocación de imágenes perturbadoras. Pero es la urolagnia, la micción y la orina (aparte de la muerte, como ya hemos dicho) uno de los mayores objetos del oscuro deseo para Bataille, los fluidos salobres están presentes a lo largo de todo el relato, la orina, el sudor, la sangre, el semen; todos ellos posiblemente evocasen el recuerdo del rictus de placer de su ciego y sifilítico padre durante la micción.

En el capítulo VIII “Los ojos abiertos de la muerta”, Bataille pone en palabras del joven amante de Simone:

“A muchos el universo les parece honrado; las gentes honestas tienen los ojos castrados. Por eso temen la obscenidad. No sienten ninguna angustia cuando oyen el grito del gallo ni cuando se pasean bajo un cielo estrellado. Cuando se entregan “a los placeres de la carne”, lo hacen a condición de que sean insípidos.”

Y esto me hace reflexionar sobre tres aspectos:

  • Sobre la liberación de mis temores, mi mirada, mi castración social en el ejercicio de mi profesión, el trabajo social y la sexología, así como
  • la importancia de la empatía en el ejercicio de la terapia, asesoramiento y educación sexual desde la mirada de un trabajador social
  • y consecuentemente la aceptación incondicional del cliente/usuario.

Al prisionero de apariencia burocrática que hay en mí, le produce cierta admiración poética y surrealista las imágenes evocadoras de los primeros capítulos, a la vez turbadoras y desencadenantes de la liberación sexual de la mente hacia el juego, el deseo y la erótica, que Bataille nos propone. Pero el sexo obsceno se torna macabro en Sevilla, donde se desarrolla uno de los episodios más importantes del texto con retratos turbadores y obsesivos de los placeres más ocultos que giran en torno a la muerte los que me resultan demasiado inquietantes e incómodos.

No pensé que a estas alturas de mi vida me fuesen a desagradar tan profundamente los retratos sexuales que hace el autor de las obsesiones de los protagonistas, con el ejercicio de los placeres y deseos más ocultos del subconsciente, pero ciertamente su lectura no ha sido tan satisfactoria como la imagen sugerente e insinuante de las nalgas de Simone sobre el plato de leche.

Pero no es menos cierto que desde la exploración de mis limitaciones y desde la aceptación y reconocimiento de mis tabús, mis miedos, mis desagrados y antipatías, de mis castraciones sociales (especialmente las sexuales) es desde donde se inicia el camino para la liberación y comprensión, facilitando la escucha activa y empática de los más oscuros secretos de los demás. Es el camino de la aceptación incondicional de la que nos habla Carl Rogers, para él la terapia debe focalizarse en que el cliente alcance la congruencia entre conducta y emociones y así pueda desarrollarse plenamente. Para ello es requisito indispensable que el profesional sea congruente consigo mismo y mostrarse desde lo que se es… el cliente percibirá así a un profesional (a una persona transparente, limpia, en la quien confiar).

Todos hemos oído hablar de la empatía, y parece que todos presumimos de practicarla, pero en el ejercicio profesional del trabajo social y la sexología, la empatía es algo más que lo que la RAE nos ofrece (1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien. 2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.), sin duda esta definición es insuficiente desde la perspectiva del trabajo social ya que la empatía no sólo conecta a las personas, debe reconocer las emociones para comprenderlas, buscando la conexión con la otra persona, en muchas ocasiones no es necesaria una respuesta verbal puesto que se centra en el plano emocional. La empatía no busca solucionar los problemas o estado de ánimo del otro, no busca la aprobación, busca nada más y nada menos que “comprenderlo”. Desde la empatía no se juzga al otro. Es por todo esto que la empatía, requiere de un aprendizaje previo y entrenamiento.

El ejercicio de la empatía no es tan fácil, como pueda parecer… no todas las personas, ni todos los técnicos están dispuestos a aceptar y empatizar con el pederasta, con el terrorista y asesino de mujeres, con el obseso sexual y con el necrófilo (y es muy respetable, pues desde el reconocimiento de esta incapacidad profesional, se permitirá como veremos en una próxima entrada, promover las adecuadas medidas para proporcionar atención también a estas personas) de hecho ni siquiera en el relato todos los personajes son capaces de soportar la vulneración de estos tabús, que por otro lado les provocan tan enormes placeres, conduciéndolos a la locura, tras un sufrimiento moral y terrores imposibles de soportar, transformando los deseos sexuales en las más temidas pesadillas como es el caso de Marcela.

Presente y futuro para la conmemoración del Día de la LGTBIfobia

En la entrada de ayer sobre la conmemoración del día de la LGTBIfobia ofrecí mi punto de vista sobre la necesidad de conocer el pasado para comprender nuestro presente y en la entrada de hoy espero poder compartir cómo visibilizar las formas de opresión y discriminación pueden ayudarnos a señalar una opresión compartida, aunque no idéntica, no sólo entre las personas LGTBI, sino con otras diversidades humanas. Es por ello, que me he permitido hacer un recorrido por todo lo que he leído sobre la conmemoración del día de ayer y que desde diferentes miradas y sensibilidades hacen diversas aportaciones que considero de interés destacar aquí, realizando algunas aportaciones.

El primer hecho al que nos enfrentamos cuando hablamos de LGTBIfobia es al galimatías de siglas que dificultan la comprensión de esta discriminación, en este sentido es muy acertada la entrada “La diversofobia y sus tipos” de Agustín Romero López para él la definición más incluyente sería Lgbtiq+fobia (complicamos aún más el acertijo…) consecuentemente y por economía verbal las personas activistas hablan de homotransfobia, proponiendo Romero el termino diversofobia, entendida como: “odio, rechazo o desvalorización que se expresa a través de discriminación, violencia y la violación de derechos hacia cualquier práctica, orientación, discurso o ideología asociada con la sexualidad alternativa, distinta a la hegemonía heterosexual” recogido de Pedro Enrique Villasana López en su artículo “Diversofobia, Violencia y derecho a la salud y al trabajo” término con el cual no termino de ubicarme… pues puede conducirnos a confundir y entremezclar la diversidad sexual con la diversidad funcional o la diversidad racial… y podríamos liar aún más el rizo, si estas diversidades confluyen en una misma persona…(seguro tema para otra entrada futura…)

Etimológicamente creo de interés reivindicarse como marica, bollo, trans o queer, reivindicarse desde el desprecio con el que la sociedad nos ha señalado, empoderarnos y adueñarnos del insulto y reconvertirlo en nuestra seña de identidad, en el reconocimiento de lo diverso, precisamente porque es muy importante cómo llamar a las personas, porque desde el lenguaje también se construye el mundo… El acrónimo “LGTBI” recoge a un grupo social muy disgregado y diverso, designa a Lesbianas, Gais, Transgénero, Bisexuales e Intersexuales y viene a sustituir al anterior acrónimo LGTB (Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) por ser más inclusivo, dado que este último oculta la “I” de Intersexualidad y la “Q” de Queer, o el signo + que representa a los que se suman a la defensa del hecho homosexual que frecuentemente se incluye desde el activismo. Si bien es cierto, que lo “Gay” toma protagonismo incluso ocultando lo lesbiano, transgénero, intersexual y bisexual, a pesar de esta fragmentación en mi opinión resulta útil unirlo bajo este término puesto que las necesidades de las personas LGTBI son relativamente homogéneas resultando de interés una lucha comunitaria por los derechos para las personas diversas.

Pero claro, no todo es unión y paz cuando hablamos de personas y es en este momento en el que quiero reflexionar sobre el muy interesante artículo de Marta Borraz que publica en El diario.es “Gay sí, pero que no se note”. Donde se evidencia que salirse de los roles de género, incluso entre la comunidad LGTBI, no respondiendo a las expectativas diseñadas sobre lo que se entiende que debe ser un hombre y una mujer y sólo hay una forma de serlo, convirtiendo el género en algo estanco y quien saca los pies del tiesto es señalado como diferente… siendo un motivo para la discriminación y estigma entre las propias personas LGTBI y por supuesto de la sociedad en general, de este modo la sociedad penaliza mediante la llamada plumofobia (aversión hacia el amaneramiento) que se convierte en una forma de homofobia que marca a aquellas personas con pluma, se convierte de este modo el oprimido en opresor puesto que ha sido vulnerado lo homonormativo que considera las formas correctas para mostrarse, comportarse, etc. No sólo la homonormatividad y consecuentemente la plumofobia suponen un problema; señalar también que otra marginación especialmente evidente dentro del colectivo LGTBI es aquella caracterizada por un culto excesivo a la belleza y la juventud y en el que a veces pueden apreciarse rasgos de lo que ha venido en denominarse “edadfobia” para Beatriz Gimeno es debido a la presión del entorno gay y de la cultura gay que los gays sufren un “envejecimiento acelerado”. Esto es que los gays se sienten viejos mucho antes que sus pares heterosexuales. En las lesbianas no parece ocurrir de igual forma, como consecuencia se hace necesario mantener una postura activa contra la discriminación de las personas mayores y contribuir a su visibilidad dentro y fuera de la comunidad LGTBI.

No quisiera finalizar sin hacer un recordatorio sobre la campaña llevada a cabo por la Fundación Daniela y Fundación Cibervoluntarios que han lanzado una campaña contra el bullying que sufren menores y jóvenes trans bajo el lema: #SoyDiverse para conmemorar el día internacional contra la LGTBIfobia.

Conmemoración del Día de la LGTBIfobia.

Me congratula ver cómo los discursos y la visibilidad LGTBI en redes sociales e internet es cada día mayor, en especial en un día como hoy en el que conmemoramos la despatologización por parte de la OMS de la homosexualidad como enfermedad, proceso que se inició 1973 con la baja en el DSM-II de la APA y desapareciendo posteriormente su categoría diagnóstica en el CIE-10. Es de interés conocer como el activismo LGTBI tuvo un papel decisivo por el que “La APA suprimió la homosexualidad por cuestiones políticas; no psiquiátricas”.

Cómo decía la creciente preocupación social por la defensa de los derechos e igualdad real de las personas LGTBI en nuestra sociedad se recoge en el “Manifiesto firmado por la Cumbre Social Estatal que reclama que se respeten los derechos de las familias LGTBI” que evidencia cómo nuestra sociedad ha cambiado en los últimos años y a la vez concientiza a la ciudadanía en la lucha contra los variados energúmenos que con autobuses o a hostias pretenden estigmatizar, oprimir o directamente eliminar de nuestro tejido social, la diversidad.

Cuando vemos en nuestras calles actitudes neofascistas y violentas hacia un beso entre dos chicas, hacia dos chicos cogidos de la mano o hacia una persona transexual o leemos en prensa cómo regímenes políticos de corte dictatorial que como es el caso de “Chechenia que tiene campos de concentración para gays”, creo de importancia recordar de dónde venimos para saber hacia dónde queremos ir… y quizá lo más importante… ¿cómo lo vamos a alcanzar?

En la Enciclopedia del Holocausto se recoge en la entrada “La persecución de los homosexuales del Tercer Reich” cómo los nazis estaban interesados en encontrar una “cura” para la homosexualidad y realizaron un macabro programa de experimentación sobre prisioneros homosexuales que causaban enfermedad, mutilación, y muerte para no obtener ningún conocimiento científico. Pero no es necesario remontarse en el tiempo para describir cómo las personas LGTBI han sido perseguidas, humilladas, mutiladas por el bien de la sociedad y en nombre de la religión, la ciencia o la política; hasta hace no tantos años y aun hoy en día tenemos múltiples ejemplos de discriminación, estigma y tortura.

Leopol Estape en su blog L’Armari Obert (que recomiendo encarecidamente, si quieres satisfacer tu curiosidad sobre el hecho homosexual) recoge un artículo sobre cómo era tratada “La transexualidad bajo el franquismo” que recoge como en aquella España el futuro de una persona trans pasaba por la emigración, la detención policial en la cual recibían terribles terapias y en el mejor de los casos podían dedicarse al mundo del espectáculo, la limpieza de hogares y si tenían la suerte de tener pareja dedicarse a hacer las labores de hogar o ser trabajadoras del sexo.

Por su lado Marta Medina recoge en “Maricas, vagos y maleantes: el franquismo contra la homosexualidad” cómo hasta 1979 ser homosexual se consideraba un delito en España y cómo los “invertidos” sufrían una terapia conductista en la que a través de castigos corporales (electroshock) pretendían relacionar el deseo y el dolor y a través de ambas sensaciones provocar una inversión de la orientación sexual y mantener a la persona en el camino recto.

Estas breves pinceladas de la discriminación LGTBI pueden situarnos en un punto que nos permita analizar la banalidad de una acción en el mundo virtual o la necesidad de la vuelta a un activismo radical de lucha por los derechos para las personas LGTBI. Quizá sea tema para otra entrada el valorar cómo la presencia en redes es de trascendencia para la causa LGTBI, de como un me gusta en Facebook pueda tener más valor que el tradicional activismo LGTBI o la normalización del hecho homosexual a través de la visibilización. Y cómo estos dos hechos son para mí trascendentales en la lucha contra la LGTBIfobia con la que mañana amenazo con volver.

¿Por qué Trabajo Social y Sexología?

DELICIAS7

Mi interés como trabajador social por las personas mayores y por la diversidad sexual me condujo durante mi trabajo fin de grado al estudio de las necesidades de las personas mayores y fue durante esta investigación donde se revelaron las conexiones entre el Trabajo Social y la ciencia sexológica. Las personas entrevistadas sentían la necesidad de evidenciar los vínculos entre sus experiencias pasadas, presentes y sus expectativas de futuro, sobre sus carencias y cómo su sexualidad había estado presente durante todo el proceso y había influido en sus entornos y en la constitución de sus personalidades, consecuentemente no hay otro modo de comprender a las personas en su conjunto sino desde una mirada global de aceptación.

La mirada del Trabajo Social desde corrientes humanistas y radicales como es mi caso, pero creo que desde la disciplina del Trabajo Social en su conjunto también debe ser así; es unívoca con la visión del hecho sexual humano como “cosmo-bio-cultural”. La humanidad es diversa y es absurdo embarcarse en discusiones dicotomizantes enfrentando “lo biológico” frente a “lo cultural” lo “masculino frente a lo femenino” como quien enfrenta en el ring a dos púgiles.

Para el hecho sexual humano es imposible establecer límites claros entre los determinantes genéticos, biológicos, ambientales y culturales que están íntimamente relacionados y hasta simbióticos en muchos casos. Es por ello que desde estas posiciones aspiro a unir dos disciplinas que hasta ahora (y en mi humilde opinión) no estaban lo suficientemente conectadas; buceemos y busquemos los puntos de conexión que convierten al hecho sexual humano en un aspecto de interés que incorporar a la amplísima mirada de las trabajadoras y trabajadores sociales.

Los negros bajo la luz de la luna somos azules.

Es conocida por todas y todos la terrible presión ejercida por el hetero-patriarcado sobre las mujeres (todas las mujeres), no nos sobran motivos a las y los feministas para querer cambiar el mundo sólo por esto. Como hombre la violencia de género me avergüenza cada día más y aprovecho la ocasión para exigir medidas de estado para combatir en su origen la violencia existente y prevenir la violencia futura mediante la educación y la desprogramación de hombres y mujeres desde una educación igualitaria. Es necesaria la abolición del hetero-patriarcado que tanto daño nos causa, desde su invisible velo lo impregna todo y llega hasta normalizar conductas que descubriríamos aberrantes si fuésemos capaces de alcanzar un punto de vista exterior.

La violencia estructural que sufren las mujeres también es y ha sido compartida por hombres, quisiera compartir con todas y todos mis experiencias al respecto, y cómo hoy en día soy consciente que tras una larga lucha interior esta perversa ideología me ha constituido como persona y aun hoy en día me sigue limitando y construyendo (a mi pesar).

La idea y necesidad de compartir mis vivencias con todas y todos alcanza una doble motivación: por un lado, la de iniciar con esta primera entrada este blog, con el que llevo soñando algún tiempo y la segunda es recoger las emociones que me ha suscitado el visionado de la recientemente oscarizada (y no sin polémica) Moonligth.

Cuando salí de la sala, en mi cabeza bullían pensamientos, reflexiones, miedos, tristeza, pero también esperanza; esperanza porque somos nosotras y nosotros los que construimos nuestras realidades y, por tanto, las construimos en la dirección que queramos tomar. Que fácil ha sido meterme en la piel negra (casi azul) de Littel/ Chiron/Black, que fácil (y que difícil) ha sido sentir el desprecio y la soledad, que duro es el bullyng homofóbico y sentir la presión social que moldea y construye la personalidad de Chiron hasta convertirlo en el hombre en el que finalmente se reconoce.

Sus miradas, la ternura de sus negros ojos, el miedo, la tristeza, la soledad y la vergüenza se reflejan en el brillo de sus pupilas, qué próximo y cercano me he sentido al azul de su negra piel. No fue necesaria la sangre, ni las palizas para sentir las miradas condescendientes y de desprecio, para sentir la presión de la ideología patriarcal que fueron moldeándome hasta convertirme en el hombre que soy, ni mejor ni peor que otros. ¡Sobreviví! Y aquí estoy.

Nunca había reflexionado al respecto, pero, quizás con los años y las experiencias creo que puedo volver la mirada hacia atrás con más indulgencia sobre mi mismo y los que me rodearon para reconocer en el brillo de mis pupilas, la ternura, el miedo, la tristeza, la soledad y la vergüenza de mi piel azul. Me negué, me escondí, sufrí y deseé sólo, estaba confundido y no supe ni siempre tuve con quien hablar, con quien compartir. No había modelos a quien seguir… y claro la iglesia no ayudó mucho, más bien al contrario. El pecado y el infierno fueron insoportables. Había que tomar una decisión, la elección estaba entre la negación de mis sentimientos y emociones o la iglesia. ¡Ganó el corazón! Por suerte y por el bienestar de mi salud mental… ¡Claro está! Es por todo esto, que desde aquí quiero gritar al mundo: ¡Soy negro, soy mujer, soy gay, soy inmigrante, soy pobre, soy oprimido!

La “dictadura del lobby feminista/gay” si es que eso existe…no pretende obligar a nadie a hacer o ser lo que no quieran hacer o ser. Frente a la dictadura del hetero-patriarcado que ya no podemos seguir asumiendo como lo “normal”, las evidencias científicas, antropológicas, sociológicas, biológicas y psicológicas muestran que lo diverso es la ley universal, donde la predominancia de lo femenino es la constante cosmológica.

No habrá verdadera justicia social en tanto que, como trabajadoras y trabajadores sociales, como profesionales del cambio, nuestras actuaciones no vayan dirigidas hacia las propuestas que se nos hacen desde el feminismo y la ideología de género simbióticos al reclamo de los derechos LGTB+ ambos tan denostados por algunos jerarcas de la iglesia y aún por una importante parte del espectro político.