Sororidad, Orgullo y Luchas del 8-M 2018.

Es complicada la elección entre la solidaridad o la competencia a la que nos deriva el sistema capitalista, donde el neoliberalismo nos conduce por caminos de rivalidad. Los hombres somos educados como “machos” poseedores del mundo y detentadores del poder, somos educados en la competencia, en la lucha por superar metas, negando y despreciando la debilidad o la ternura, no es raro entonces que encontremos mayores dificultades para crear entornos de fraternidad sincera, lejos de fanfarronerías y bravuconadas. Me entristece la incompetencia masculina para tocar sinceramente y con afecto a otros hombres (pero sin mariconadas… ¿?).

Por contra, las mujeres poseen la destreza de crear mundos femeninos que revelan su capacidad para prestar ayuda, sobreponiendo la solidaridad a la competencia y rivalidades masculinas, propias de una sociedad repleta de testosterona. La existencia de estos microcosmos femeninos no es exclusiva… Existen paralelismos con otros grupos oprimidos por el heteropatriarcado (gays, lesbianas, transexuales…).

Siendo hombre siento un poco de sonrojo al hablar y escribir de feminismos, razón de más que hay muchas mujeres mucho más preparadas, motivadas e incumbidas que el que les habla (o escribe), pero si es cierto, que esta sociedad machista y heteropatriarcal ha pasado como una apisonadora tanto por todas ellas cómo por nosotres. Parto de la base, que como hombre blanco, nuestra sociedad me ha otorgado privilegios que muchas mujeres no han disfrutado, pero también es cierto, que el heteropatriarcado no ha tratado igual a todas las mujeres por igual (no voy a detenerme en este tema).

Imagen creada por “Pictoline” que me llegó por Whatsapp.

El tema que me trae aquí es el orgullo que he sentido al ver calles y plazas llenas de Violeta, quiero reconocer a las mujeres (en plural) a las veteranas y las jóvenes, a las de derechas e izquierdas, a las trabajadoras, obreras y profesionales, a las compañeras, a las madres, hijas y nietas que han llenado las calles de voces y gritos, que han exigido igualdad, que han reivindicado sus derechos, que dignifican su sexualidad y su sexo, en definitiva, que quieren cambiar este mundo porque lo que hay no les gusta… ¡Y ahí nos encontramos y nos encontraremos! En especial, gracias a mis compañeras a las Trabajadoras Sociales, promotoras del cambio, la ilusión con la que han llenado Almería de lunares, ¡Gracias ¡.

Imagen de la campaña del Consejo General del Trabajo Social.

Este reconocimiento de la ocupación de las calles y los espacios públicos, esta última y nueva toma de conciencia de las mujeres me lleva a una reflexión que realice hace unos años, cuando realizando mis estudios de Género en la carrera, en un trabajo de introspección escribí… “Mujeres y hombres compartimos un mismo espacio, y debemos ser copartícipes de un mismo mundo como iguales. Los principios y valores femeninos y masculinos no son exclusivos de cada sexo, sino compartidos por hombres y mujeres. Siendo así que hay varones que a su fuerza unen una exquisita sensibilidad, del mismo modo que hay mujeres que, sin renunciar a su sensibilidad femenina, se dotan de una fuerza y empuje que les permite competir y triunfar en terrenos tradicionalmente dominados por los hombres. Debemos romper con los desequilibrios actualmente existentes entre los principios y valores masculinos y femeninos, también reflejado en la mayoría aplastante de varones en todos los centros de poder político, social y económico en todo el mundo. Consecuentemente las mujeres deben salir el ostracismo, de lo oculto, “del armario”, de su “ciudad de las damas” y su “habitación propia” y visibilizar su causa, nuestra causa…la plena igualdad.”

Imagen de “Moderna de Pueblo” que me llegó por Whatsapp.

Los hombres y en especial los heterosexuales han de deconstruirse y volver a construir sus masculinidades desde la igualdad, solidaridad… para ello el papel de la coeducación y de los progenitores es fundamental, las niñas y niños de hoy son nuestro futuro. ¡Ánimo y a seguir compañeras! El 8-M 2018 quedará para la historia, pero la lucha no ha terminado, la lucha continua.

Imagen tomada de Instagram.