ROMPIENDO EL SILENCIO

Hoy 17 de mayo celebramos el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia utilizado para conmemorar la supresión de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sucedió en un día como hoy de 1990.

Hoy es un día para denunciar la discriminación que aún a día de hoy somos objeto las personas LGTBIQ y para hacer avanzar nuestros derechos en todo el mundo. En el día de hoy el lema elegido ha sido “ROMPIENDO EL SILENCIO” y es que muchas personas LGTBIQ deben ocultar sus sexualidades, identidades de género o sus características sexuales entre sus familias, en sus círculos sociales, en el trabajo, etc. Sufriendo durante gran parte de su vida el estigma y la vergüenza de ser como somos.

Es por eso que quiero aprovechar esta ocasión para traeros un docu-reality (bueno en realidad una docu-serie) donde combinando el documental y la telerrealidad utiliza el Drag para convertirlo en una oportunidad para el cambio, el reconocimiento del orgullo y la generación de redes sociales.

No es fácil encontrar en la televisión una docuserie que sea constructiva alejándose diametralmente de los documentales que se programan habitualmente en la telebasura y que sólo aportan “entretenimiento”. We’re Here no sólo lo aporta, sino que además tiene otros valores añadidos, así brindan la oportunidad de hermanarse a las personas LGTBIQ+ y a sus familias, de reconocerse como iguales y diverses, tejiendo redes entre personas que sufren la LGTBIfobia en su día a día, para prestarse apoyos y porque no… divirtiéndose y transformándose, convirtiéndose en esos seres maravillosos que son las Drag Queen, esas Divas poderosas, hermosas, inteligentes y divertidas, capaces de enfrentarse a la crueldad desde la ironía y el buen humor.

En We’re Here tres locas recorren en carrozas cual “Priscila, reina del desierto” la américa profunda, rural, cristiana, racista y mayoritariamente de Trump, llevando un mensaje de tolerancia, respeto y diversidad. Las tres Drag Queen que participaron en el concurso Rupaul’s Drag Race y que hacen honor a uno de los principios que dirigen este concurso, el cultivo de la autoestima que conducen al empoderamiento de las personas LGTBIQ; desde estas posiciones de orgullo, es posible reconocerse como sujeto de derechos y deberes como los de cualquier otra ciudadana o ciudadano.

Shangela , Eureka  y Bob The Drag Queen van en la búsqueda  de familias de personas LGTBIQ que necesitan ayuda para sus hijos, hermanas y para ellas mismas, para la introspección y en la prospección de respuestas a sus necesidades y demandas.

También buscan ayudar a personas afines al colectivo que quieren comprender y entender la diversidad de la que desean enriquecerse como seres humanos para ello no hay nada mejor que ponerse en la piel de las personas LGTBIQ+, por eso creen que no sólo desde la empatía pueden convertirse en mejores personas, creen que desde la experiencia lograrán alcanzarlo.

Por último, las tres Drag van en la búsqueda de personas diverses que esperan encontrar dentro de su interior los valores de las grandes Divas, de su interior, esos valores humanos que nos convierten en mejores personas.

Así que os animo a ver la serie desde dónde podemos ver como tejer redes y empoderar a las personas LGTBIQ+, donde el Trabajo Social y la Sexología se unen de una forma divertida.

 

 

Del analfabetismo sexual español de los 60 a la primera marcha del Orgullo. Hablemos de Arde Madrid.

Hablar de Arde Madrid es sólo una excusa para traer a nuestra memoria nuestro pasado reciente, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir como sociedad. Es una serie muy divertida (no hay nada mejor que reírse de une misma) y recomendable porque es necesario que recordemos y divulguemos entre aquellos que no lo conocieron (especialmente entre l@s y les más jóvenes) cómo eran aquellos días grises, faltos de libertad, donde no tenía cabida la expresión libre de la sexualidad (de ninguna sexualidad) salvo la permitida por el heteropatriarcado, la sexualidad del hombre blanco heterosexual y además muy macho, que en las películas de la época también era representado por Alfredo Landa.

Entonces sólo existía la sexualidad para los hombres y las mujeres eran instruidas desde la Sección Femenina para la exclusiva satisfacción del varón. La sexualidad, en cualquier caso, era reducida a la mínima expresión de la reproducción tal como preconizaba la iglesia y el régimen franquista. Es importante evitar retrocesos en libertades que creemos consolidadas pero que frecuentemente se cuestionan por algunos partidos de la derecha, por la iglesia y por supuesto por las organizaciones afines a estas instituciones.

Arde Madrid ambientada en los sesenta consigue un retrato de los hábitos sexuales de los españoles que ha venido cambiando sin duda a mejor, a pesar que aún hay camino por recorrer. En aquella España en blanco y negro se instaló el glamour de Hollywood encarnado en Ava Gadner y es la libertad en la cama de la Gadner a la que se enfrenta el analfabetismo sexual de los españoles, representado por la sirvienta Ana Mari para la que las relaciones antes del matrimonio eran impensables, representa el espíritu conservador de la sección femenina donde las mujeres debían comportarse como monjas. A las mujeres no se les pasaba por la cabeza tener relaciones sexuales. De ahí el choque cultural que suponía el comportamiento libre y desinhibido de “el animal más bello del mundo”. Ana Mari (como muchas y muchos españoles de la época) va a experimentar y a iniciar un redescubrimiento de su sexualidad, a pesar de la imposiciones morales, sociales, religiosas y legales de la época.

Tristemente la educación sexual de aquella España quedaba de la mano de prostitutas, sirvientas además de curas y monjas, así que el cóctel no podía sino ser explosivo. A finales de los 60 se produjo una tímida apertura propiciada por los “progres”, aunque entre la progresía había también mucho machismo y homofobia, que explotó tras la muerte de Franco. Quizá una de las causas más importantes para este cambio estuvo en el turismo que fue impulsado durante los años 60 que supuso un giro en las relaciones entre sexos. No obstante, no fue una evolución homogénea ni exenta de resistencia.

Pero la dura y triste realidad gris era a momentos fugaces teñida de multicolor y a otros era ensordecedoramente amarga y represora. La Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social se decretó en 1970, su afán represor tuvo su origen en la Ley de Vagos y Maleantes que se implantó durante la República (4 de agosto de 1933) e incluía en su enunciado a aquellas personas que vagaban por la vía pública sin oficio ni beneficio, como los rufianes, mendigos y proxenetas. Esta ley fue modificada el 15 de julio de 1954 por el régimen franquista con la intención de incluir a los homosexuales. Las medidas que se les podía aplicar eran, entre otras, la prohibición de residir en un determinado lugar, la sumisión a la vigilancia de los delegados gubernamentales o el internado en instituciones especiales con absoluta separación del resto de reclusos – dando a entender subrepticiamente el posible contagio homosexual en el roce con otros presos – (Aliaga, 2013, p.47-48).

En el próximo post haremos un recorrido por los grises años del tardofranquismo para finalizar situándonos en la primera manifestación del Orgullo Homosexual celebrado en Barcelona.