Procesos Asistenciales Integrados y Trabajo Social Sanitario.

Recientemente he tenido la oportunidad de participar en las I Jornadas de Trabajo Social y Salud en Andalucía, un encuentro que me ha permitido aprender de muchas compañeras y compartir algunas dudas y cuestiones que desearía compartir con todas, todos y todes. La primera pregunta que me hago es: ¿Conoce el resto de equipo de salud el papel de la TS Sanitaria? ¿La atención de la TS Sanitaria es el cajón de sastre en el que cabe todo lo que no tiene una respuesta clínica?

Aproximando mis dudas al campo de actuación de este foro (la sexología y el trabajo social) … ¿Son competentes las TS sanitarias para prestar apoyo en los procesos asistenciales integrados? ¿Y en el PAI para personas trans? ¿Cómo es la atención a la diversidad sexual que se presta desde atención primaria de salud o desde cualquier otro centro sanitario? ¿Cómo es la educación sexual que se presta desde los centros sanitarios? Vamos a intentar responder a todas esas preguntas y quizá a dejar alguna en el aire para próximos post.

Durante la realización del curso de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) sobre los “Procesos asistenciales integrados de atención sanitaria a personas transexuales” lo primero que he apreciado es la inespecificidad de este proceso en lo que se refiere al papel del Trabajo Social (bueno esta inespecificidad también podría ser común a otros Procesos).

Los Procesos de Atención Integral pasan muy por encima del papel de la TS Sanitaria (y se describe de forma precisa para los clínicos y otres profesionales) ¿Por qué? ¿No tienen que decir las compañeras nada en la intervención con personas trans? Yo creo que sí, que tenemos mucho que decir y que aportar en la atención a la diversidad, el problema es que no está lo suficientemente escrito ni descrito.

Así, por ejemplo, creo que para proporcionar una atención desde el respeto y la despatologización el primer paso es reconocer la diversidad humana y no juzgar lo distinto a nuestra experiencia personal. Trabajar en el reconocimiento de los estereotipos de género y desmitificar los prejuicios existentes sobre las personas trans y no presuponer que tienen prácticas sexuales normativas con relaciones heterosexuales y monógamas.

En la consulta es importante preguntar sólo por lo estrictamente relevante sobre la vida sexual y nunca sólo por saber, por morbo o para hacer que conste en la historia, creando un espacio confidencial para que se pueda compartir esta información.

Desde la Unidad de Trabajo Social se pueden proporcionar estrategias y habilidades comunicativas, se puede trabajar la autoestima, aumentando la autoconfianza y empoderando a las personas y hacer sentir orgullosa a la persona trans para que desde mecanismos resilientes pueda enfrentarse en el futuro a otras posibles situaciones conflictivas.

Pueden proporcionarse aprendizajes para corregir y reconocer distorsiones cognitivas, se puede proporcionar información sobre asociaciones de personas trans y/o LGTBI, acompañar en el camino de la transición si así lo demandan las personas trans, también se puede trabajar reforzando el mensaje sanitario respecto al uso del condón y/o otras medidas preventivas y anticonceptivas.

Se puede trabajar para el fomento de conexiones y redes de trabajo cooperativo entre atención primaria y especializada y por su puesto siendo el nexo de unión natural entre los servicios sanitarios y sociales. Se puede formar y asesorar al resto del equipo del centro sanitario para prestar una atención completa e integral a la diversidad y tantas otras tareas por definir que requerirán sin duda del trabajo colaborativo de la profesión.

En mi opinión los aspectos más importantes para facilitar una atención sanitaria respetuosa con la diversidad de género en la infancia y adolescencia parte del reconocimiento de la diversidad humana para ello es necesario reconocer a una familia LGTBI cómo al resto de familias. Reconociendo estereotipos y mitos sobre las personas LGTBI y evitando un trato diferenciado y poco considerado. En cuanto a los niños, niñas, niñes y adolescentes preguntando el nombre sentido a los menores trans y tratarles desde el sexo sentido y procurando la inmediatez en el cambio del nombre en la BDU. (Procedimiento sobre el cambio de nombre en la BDU).

En relación a la labor educativa realizada desde Atención Primaria, sin duda es insuficiente pero creo que el programa Forma Joven puede convertirse en una oportunidad para incluir formación en diversidad y LGTBIfobia en las intervenciones realizadas por las TS Sanitarias en los centros educativos.

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